No dejan de decirnos que hay que ser optimistas, que así seremos felices, que no hay que ser pesimista porque nos pasaremos el resto de nuestra vida deprimidos y tristes.
Yo he descubierto, como persona optimista que me considero, que es mentira, que solo es una maniobra de las personas pesimistas para controlarnos a todos, estoy seguro. Y sólo unos pocos y valientes optimistas han podido hacer frente a estas terribles tésis que mantienen esclavizada a nuestra gente.
El optimismo nos engaña, nos mata, y se convierte con el paso del tiempo en nuestro mayor enemigo. Es un cáncer que vive dentro de algunos de nosotros, que nos mata de nervios y nos mata de hambre y contra el que voy a destinar el resto de mi vida a combatir.
Admiro a esos pesimistas y esas pesimistas tan inteligentes y que han de ser tan felices, me gustaría ser como ellos. Debe ser genial no esperar nunca algo mejor de lo que pasa. Están inmunizados contra un virus que afecta a mitad de la población mundial, y se han liberado, son superiores, y en el fondo de su ser lo saben, se sienten protegidos, por eso actúan así.
Que grandes desconocidos... La verdad es que no me considero un experto en pesimistas, más bien todo lo contrario, pero es muy posible que controlen el mundo, es más, estoy casi seguro de que es así, han dejado de ser esclavos de lo que está bien y lo que está mal, han pasado a ser prácticamente invencibles... ¡y están entre nosotros, cuidado!
No me voy a rendir, voy a luchar, ¡quiero ser un pesimista más!
No hay comentarios:
Publicar un comentario